Urkumanta

En el corazón de la Amazonía peruana, Urkumanta abre sus puertas como un espacio sagrado donde la medicina ancestral de los pueblos Shipibo-Konibo florece bajo la guía del Maestro Reshin Nika. Aquí, las plantas maestras y los cantos ícaros tejen puentes de sanación entre el espíritu humano y la sabiduría de la selva.

Sobre nosotros

El Centro cultural y espiritual Urkumanta nace del deseo profundo de nuestra comunidad shipibo-konibo de abrir un espacio donde nuestra medicina y nuestras raíces puedan compartirse con respeto, cuidado y autenticidad. A lo largo del tiempo, hemos presenciado cómo distintos proyectos externos se inspiran en nuestro conocimiento ancestral sin que ello siempre represente bienestar para las familias de nuestra comunidad. Por eso, anhelamos que nuestra medicina sagrada sea ofrecida desde un vínculo genuino con nuestras tradiciones, de manera que su enseñanza y sus beneficios regresen amorosamente a nuestra gente y a quienes caminan con nosotros.

El

Maestro

— Reshin

Nika

Soy el Maestro Reshin Nika, curandero tradicional Shipibo-Konibo de Pucallpa, Perú. A mis 59 años llevo más de cuarenta dedicados a la medicina ancestral, continuando el legado de mi abuelo Reshin Nika y mi padre Ininshaka, ambos grandes sanadores.
Inicié mi camino a los 15 años con la ceremonia de Oni (ayahuasca) y Kawa (chacruna), guiado por mi maestro Birimano, quien me enseñó a curar sin buscar beneficio personal. Luego aprendí con Senempani y con mi abuelo, de quien recibí los conocimientos más sagrados. He dietado numerosas plantas maestras, como el tabaco, toe, Noya Rao y Camalonga, que me otorgaron dones de sanación física, emocional y espiritual.
Estoy reconocido por el Ministerio de Cultura del Perú y soy miembro de ASOMASH. Hoy continúo sirviendo con humildad, compartiendo mis saberes en un centro de retiro dedicado a la sanación y la sabiduría ancestral amazónica.

La nación Shipibo-Konibo


Compromiso

Cuando trabajas con nosotros, garantizamos que tu experiencia será guiada por un auténtico maestro Shipibo que ha sido formado en nuestras tradiciones desde la infancia. no trabajamos con facilitadores extranjeros que se presentan como «chamanes». nuestras ceremonias siguen protocolos shipibos transmitidos generacionalmente. nuestro arte, música, alimentación, y enseñanzas son genuinamente shipibos, no versiones diluidas o mezcladas para consumo turístico.

Propósito

Preservar y compartir la medicina tradicional, el arte y la cosmovisión Shipibo-Konibo de manera autentica y digna, creando un puente cultural que beneficie directamente a nuestra comunidad, mientras ofrecemos experiencias transformadoras de sanación a quienes nos visitan con respeto y corazón abierto.

Testimonios

Mi estadía fue transformadora. Desde el primer día me sentí acogido por la calidez de la comunidad y la conexión profunda con la naturaleza. Cada ceremonia, cada enseñanza y cada momento compartido me ayudaron a reconectar conmigo mismo y a comprender la importancia de las tradiciones ancestrales. El acompañamiento de los guías fue impecable: respetuoso, sabio y lleno de amor. Es un espacio donde la espiritualidad se vive con humildad y grandeza.

Melyssa

Pasar meses en este centro fue una experiencia que superó todas mis expectativas. El trabajo con la medicina ancestral se realizó con un profundo respeto y profesionalismo, siempre cuidando cada detalle para que el proceso fuera seguro y significativo. Aprendí no solo sobre prácticas espirituales, sino también sobre la cultura viva del Perú y su conexión con la tierra. Me llevo amistades, aprendizajes y una paz interior que nunca había sentido.

Mateo

Durante mis dos meses en el centro sentí que cada día era un viaje hacia lo más profundo de mi ser. La medicina ancestral abrió puertas de sanación y entendimiento que nunca imaginé, y la energía del lugar me envolvió con paz y claridad. Me voy con el corazón agradecido y con la certeza de que este camino es verdadero y transformador. Recomiendo este espacio sagrado a quienes buscan reconectar con su espíritu y con la sabiduría de la tierra.

Daniel